JMJ. 1.8.2023


 Sirvan estas líneas de diario breve y explicación simple de algunos asuntos. 


I. Salida bastante puntual -algunos- desde Barcelona. Algunos peregrinos han salido uno a días antes. Otros, me consta, llevan ya semanas andando. Con dos piernas. 

II. La ilusión con la que se han metido en los coches estos jovenzuelos es la propia de su edad: ingenuos por no adultos, ignoran la paliza de quilómetros que les va a caer encima. Algunos van a dormir en todo momento. Hemos parado a comer en algún lugar cercano a Zaragoza. Después, rosario en el coche por los frutos de las JMJ.  Frutos invisibles pero más reales que el café que nos hemos tomado para no dormir. Alguno ha seguido durmiendo.

III. De camino, hemos visto algunas furgonetas repletas de gente y hemos conjeturado que íbamos al mismo sitio.

IV. El destino era Toledo. Y aquí estamos ya. No hemos visto nada más que lo que se podía de lejos. Una buena cerveza y una cena de bocadillos y a descansar, que el coche aplatana. El examen de conciencia, eso sí, en la pequeña capilla. Qué buena costumbre: acabar el día bajo la mirada de un Dios que te da las buenas noches y está siempre dispuesto a perdonarlo todo, siempre que uno esté dispuesto a pedir perdón.

V. Adjunto imagen que hay en mi cuarto. La Virgen Blanca, de la catedral de Toledo. Una sonrisa materna y limpia ilumina su rostro hermoso. Rezo las 3 avemarías de la pureza (eso me enseñó mi madre) y pido también  por quienes dormirán peor que yo de camino a Lisboa  

VI. La juventud no es solo algo físico, pero algo hay también. Mañana, más. 

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