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De mujeres "secundarias" y hombres heroicos ("Entre la razón y la locura")

"Detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer". Gran tópico. Y una y cien veces basado en la realidad. Para comprobarlo no basta en ocasiones la vida corriente: no es común encontrarse con grandes hombres, en el sentido habitual de la palabra. O quizás sí. Tal vez sean hombres y mujeres grandiosos, pero que pasan escondidos.  De todos modos, siempre nos queda el cine para eso. Diría que las grandes películas —y libros y demás creaciones artísticas clásicas— son de ese estilo: su éxito radica en mostrar a una gran persona.  Pues bien, en todas las buenas películas que he visto últimamente (y en las no tan recientes) se cumple el citado tópico: cuando el protagonista es hombre, la co-protagonista es una mujer. ¡Y qué mujer! Celebro, por cierto, que pueda usarse de nuevo la expresión "¡qué mujer!" sin que a uno le llamen pervertido.  (Omitimos en el este post las películas en que la protagonista es una mujer. No porque no las haya, sino porque el tema es otro).

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