Entradas

Dos éxitos de Pixar y la paradoja de lo humano: la superficie y lo profundo ("Soul" y Jazzear o "Tania y el sapo" y "Dig a little deeper")

En Navidad he podido ver dos (y más) películas muy interesantes. Una es "Soul", la última de Pixar. La vi, rara cosa, el día que la estrenaban. Me gustó, a pesar de los pesares. No sé si a los niños les pasará lo mismo.  La otra, "Tiana y el sapo". Ni había oído su nombre. Es de 2009 y se convirtió, según tengo entendido, en la primera gran apuesta de John Lasseter —el rey midas de la animación— al tomar las riendas de Disney. Por lo visto le salió bien.  Lo cierto es que me quedé con una cosa de cada película, pero ni por asomo las había unido. Ahora, unos días más, tarde, se me ha ocurrido que se trata de un buen ejemplo de por qué los seres humanos no somos contradictorio, sino paradójicos.  Vamos por partes, que iremos mejor.  De "Soul", me gustaron muchas cosas.  Me encantó (y sorprendió su uso) la música: jazz.  Y el título: se vuelve a hablar del alma: en el cartel mismo de la película: "todos tenemos un alma"...  Y la figura del profesor

El niño que ayudó a los Reyes: (cuento navideño tierno)

¡Feliz (y musical, ¿por qué no?) Navidad!

El apostolado indirecto de los anuncios navideños (¡toma ya!)

¿Dónde están (escondidos) los intelectuales (cristianos)? (artículo pesado: abstenerse quienes tengan prisa o poca paciencia)

Haz lo que amas (o ¿ama lo que haces?): las gafas Oakley y Romano Guardini

"Despedidas" (o cómo hacer en una película algo tan necesario hoy día como hablar de la muerte)