Basada en hechos reales:

Ayer tuve la ocasión -más vale tarde que nunca, tal vez- de ver "Slumdog Millionaire", esa pequeña joya cinematográfica. Eché en falta sólo una cosa, un subtítulo al principio. Ya saben, aquel inquietante "basado en hechos reales", gracias al cual uno ve la película de otra manera. Sí, ya imagino que el concurso en cuestión y la trama no es más que verosímil. O casi eso. Pero me refiero al decorado, a la miseria que allí se ve, al subdesarollo económico que sufre el protagonista, pese a su superdesarrollo moral. A eso me refiero. Eso es, opino, lo que da fuerza a la película. Menudo piropo se lleva Jamal, el protagonista, de parte de su interrogador: "tú no eres un embustero: eres demasiado sincero". Y es justo lo contrario que tenemos en muchos lugares de occidente: un superdesarrollo económico y la miseria moral cada vez mayor. Seguro que a Benedicto XVI le gustaría la película, porque de ello habla en su última encíclica, "Caritas in veritate".

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