Lecciones del Mundial 2026 (VII): "¡Pero es España...!" (o "Lo que el fútbol puede ayudar a lidiar con los propios defectos")
Para GBT
Ahí tenemos a varios integrantes de la selección de los jugadores de fútbol que representa a España en el Mundial. De cuando ganaron a Austria 3 a 0. Lo mejor, la victoria, decían algunos. Una de las lecciones que también nos ofrece el Mundial es la aceptación alegre de nuestros errores, por el simple hecho de ser nuestros. Esto tiene sus matices, claro. Veámoslo.
No se trata de cualquier error, habitualmente, sino de los errores superficiales. Pero caben incluso, añado ahora, los graves, sí.
¿Qué pasa si España no juega tan vistoso como otras selecciones? Que da igual, porque es España.
¿Qué pasa si uno pierde más balones que..., y otro no da un pase bueno bien, y un tercero no mete un gol al arcoíris? Nada. No pasa nada, porque es España. Es nuestro equipo, caray. (Uso el modo de hablar de algunos amigos bastante hooligans).
La afición —en los dos sentidos: el hecho de estar aficionado y la multitud que chilla— lo disculpa casi todo. Porque hay amor en esa afición, en ambos sentidos de nuevo. Y el amor sabe disculpar los defectos de los amados. Son defectos, y los veo, pero los disculpo: porque los normalizo (todos tienen) y porque los perdono (porque no son lo que más abunda), porque los veo con buenos ojos, porque me implico, porque amo.
Y ahora, el salto a lo personal. ¡Qué buena actitud sería considerarse a uno mismo la selección española, y dejarse de tanta autocrítica amarga! ¡Qué diferencia entre decir: "F es malísimo, pero me cae bien: se esfuerza y lucha" a "¡F es un cáncer para el equipo! Y lo mismo con uno: "No doy pie con bola: soy pésimo y un desastre... y nunca lo haré bien... y no valgo nada" a "Está mal. Pero no es para tanto: todo el mundo falla: a por ello otra vez".
No creo que eso sea psicología barata. El fútbol (el deporte en general), como ya hemos dicho, muestra metafóricamente las verdades más profundas del ser humano. Aquí nos vamos a limitar a dar la pista general: cada cual pensará ya todos los matices que pueda o quiera.
Todos tenemos partes negativas y errores de actuación y de carácter y genética. Eso es un hecho. (La perfección, Dios). Algunas cosas pueden corregirse. Otra, no. Pero la actitud de perdón, revisión y lucha por mejorar siempre puede estar. Y debe. Para cuando no hay tu tía, están los demás, los que nos ayudan, los incondicionales: la familia y los amigos.
A ver si pasamos de ronda contra Portugal.
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